La insostenible huella de las producciones ganaderas en España: urge reducir nuestros consumos de carnes, lácteos y huevos, y apostar por las ganaderías extensivas y/o ecológicas.

La intensificación de la ganadería española, especialmente del porcino y del vacuno lácteo, está generando abrumadores impactos en forma de cambio climático, contaminación de suelos, acuíferos y ríos, o acaparamientos de tierras y granos para alimentación animal, entre otros. Es una de las principales conclusiones del informe ‘Huella ecológica, económica, social y sanitaria de la Ganadería en España’, en cuya elaboración ha participado Garúa. Urge, según sus autores, reducir nuestros consumos de carnes, lácteos y huevos, y apostar por aquellas producciones más sostenibles y que más potencial de mantenimiento y creación de empleo rural tienen: las ganaderías extensivas y/o ecológicas). En ambos casos, se trata de medidas imprescindibles para la transición agroecológica de los comedores escolares que impulsa Garúa en decenas de centros educativos madrileños y en otras acciones de fomento del consumo sostenible.

En concreto, el informe ‘Huella ecológica, económica, social y sanitaria de la Ganadería en España’ ha sido elaborado por nuestro compañero Abel Esteban, junto a Pedro Mª Herrera y Julio Majadas (Fund. Entretantos) y Nerea Ramírez y Luis Rico (Cyclos S. Coop). Se trata de un encargo de Greenpeace España, cuya campaña ‘La insostenible huella de la carne en España’ se basa parcialmente en nuestro trabajo.

El resumen ejecutivo del informe incluye las siguientes conclusiones:

  • La evolución de la ganadería en España en los últimos años muestra un proceso de industrialización y concentración que está expulsando a los pequeños productores y los modelos tradicionales de ganadería extensiva.
  • Esta concentración es especialmente patente en algunos sectores como la carne de pollo y otras aves, la industria láctea y, sobre todo, el sector porcino. Se trata de una tendencia que tiende a generalizarse en todos los sectores. España es una potencia mundial en la producción de porcino, el consumo ha aumentado, una gran parte del sector está orientado a la exportación y otra parte de la producción cárnica se dirige hacia otras producciones industriales. Mientras tanto, las producciones más extensivas se enfrentan a una progresiva desaparición de sus explotaciones frente a fuertes presiones para integrarse en cadenas industriales.
  • La ganadería extensiva, y particularmente la ganadería ecológica, cuentan con las condiciones necesarias para ofrecer alternativas viables a esta situación, desarrollando modelos productivos más viables desde el punto de vista social, ambiental y económico, comportándose mejor, además, en la generación de empleo y la provisión de servicios  ambientales.
  • La huella ambiental de la ganadería en España es muy elevada. El informe muestra datos muy abultados de emisiones de gases de efecto invernadero, consumo de agua, contaminación por purines de tierras y aguas, tanto superficiales como subterráneas, y consumo de tierras aptas para producir alimentos vegetales. La industrialización de la ganadería está contribuyendo al incremento de estos problemas.
  • El consumo doméstico de carne y productos animales se encuentra estabilizado y con una cierta tendencia a la baja desde hace unos 15 años, tras una tendencia alcista mantenida a lo largo del último tercio del Siglo XX. Este consumo, se mantiene en valores elevados en nuestra sociedad. Un consumo excesivo de carnes rojas y carnes procesadas resulta perjudicial para la salud y se ha relacionado con la incidencia de algunos tipos de cáncer, en especial el cáncer colorrectal. Las grasas saturadas de origen animal contribuyen a enfermedades como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad.
  • El consumo de antibióticos en la ganadería española es muy elevado, tanto en términos absolutos como en su comparación con otros países cercanos. Este consumo está causando daños ambientales e incrementando riesgos sanitarios significativos.
  • A partir de esta situación y a modo de recomendaciones se plantea una reducción en la dieta de carnes procesadas y otros productos de origen animal procedentes de la ganadería industrial, apostando como alternativa por productos animales procedentes de ganaderías extensivas y ecológicas.

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