La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia.

Simplificando mucho podríamos decir que hace una década un grupo de personas ligadas a movimientos ecologistas y vecinales decidimos montar una cooperativa, como una manera de que nuestra actividad profesional se ligara al máximo con nuestras preocupaciones sociales y ambientales. Desde los inicios nos ligamos a la economía social y solidaria, asumiendo que nuestra actividad debía servir para ganarnos la vida a la vez que aportábamos nuestro granito de arena a la democratización de la economía y la transformación social.

Este relato en su versión más compleja (que aunque somos gente sin complejos entendemos la vida en toda su complejidad) es un relato de relatos: relatos de fusión de tres cooperativas en una, de debates sobre la organización interna, con personajes que vienen y van, que nos acompañaron un tramo del camino y decidieron cambiar de aires, que se incorporaron llenas de ideas y proyectos, relatos que de bonitos parecen cuentos aunque no nos ayuden echar las cuentas, que tratan de la complejidad de trabajar con tus amistades, de la fuerza de trabajar con otras de la cooperativa de cooperativas “Grupo Cooperativo Tangente”, de las contradicciones, las alegrías y frustraciones… Un relato de aventuras sin las que no podríamos contar nuestras biografías, un proceso de aprendizaje permanente que nos ha ido transformando mientras tratábamos de transformar, una apuesta a futuro en tiempos inciertos. Un relato de relatos al que aún le queda mucho que contar.

GARÚA es una forma de asumir que hay que mojarse y que la mejor forma de hacerlo es colectiva y cooperativamente. No esperar a que acabe la tormenta sino bailando bajo la lluvía, no en vano garúa es una palabra de origen portugués, utilizada para nombrar esa lluvia fina que cae suavemente y que empapa sin que te des cuenta. Pensamos que la educación y los proyectos en los que nos implicamos suelen tener esa capacidad de promover cambios sociales poco a poco, pero de forma profunda y permanente, calándote hasta los huesos.

GARÚA hemos sido txirimiri que tras una década se convierte en chaparrón para invitaros a bailar bajo la lluvia. Una pequeña fiesta el 29 de septiembre para celebrar que existimos, que resistimos, que nos multiplicamos y que nos conjuramos para en el futuro seguir regando semillas de cambio.